Un sistema de puesta a tierra no es un elemento que se instala una vez y queda garantizado para siempre. Su desempeño puede variar con el tiempo debido a factores del propio terreno, y la única forma de saber si sigue funcionando correctamente es a través de una medición periódica de resistencia.
En este artículo te explicamos qué es la medición de pozo a tierra, con qué frecuencia debe realizarse y qué factores pueden alterar sus resultados.
¿Qué es la medición de pozo a tierra?
Es el procedimiento técnico mediante el cual se determina el valor de resistencia que ofrece un sistema de puesta a tierra al paso de la corriente eléctrica en caso de una falla. Se realiza con un equipo especializado llamado telurómetro, a cargo de personal técnico capacitado, y su resultado determina si el sistema cumple con los valores establecidos por la normativa vigente.
¿Por qué es necesario medirlo periódicamente?
A diferencia de otros componentes eléctricos visibles, el pozo a tierra está enterrado, por lo que su deterioro no se puede detectar a simple vista. Sin una medición periódica, es imposible saber si el sistema sigue ofreciendo la protección para la que fue diseñado.
¿Cada cuánto tiempo se debe medir?
Como referencia general, se recomienda realizar la medición de pozo a tierra al menos una vez al año. Sin embargo, existen situaciones que ameritan una revisión más frecuente o fuera del cronograma habitual:
- Cuando se requiere renovar la certificación para trámites de Defensa Civil (ITSE).
- Después de movimientos de tierra, construcciones cercanas o trabajos de excavación en la zona.
- Tras periodos de sequía prolongada, ya que la humedad del suelo influye directamente en la resistencia medida.
- Si se han realizado ampliaciones eléctricas importantes en la instalación.
- Cuando se sospecha de fallas en las protecciones diferenciales del tablero.
Factores que pueden alterar la resistencia del pozo a tierra
- Humedad del suelo: suelos secos presentan mayor resistencia que suelos húmedos.
- Corrosión de los electrodos: con el tiempo, las varillas de cobre u otros materiales pueden corroerse y perder eficiencia.
- Composición del terreno: suelos rocosos o arenosos ofrecen distinta resistividad que suelos arcillosos.
- Movimientos de tierra: obras cercanas pueden dañar o desconectar el sistema sin que sea evidente a simple vista.
¿Qué sucede si el resultado no cumple con los valores requeridos?
Si la medición arroja un valor de resistencia por encima de lo permitido, el sistema debe recibir mantenimiento antes de poder certificarse. Esto puede incluir tratamiento químico del suelo, incorporación de electrodos adicionales o renovación de las conexiones existentes, seguido de una nueva medición de verificación.
¿Qué incluye un servicio de medición profesional?
- Ubicación y evaluación del sistema de puesta a tierra existente.
- Medición con telurómetro certificado.
- Comparación de resultados con los valores normativos aplicables.
- Emisión de informe técnico con los resultados obtenidos.
- Recomendaciones de mantenimiento o mejora, de ser necesario.
Conclusión
La medición periódica del pozo a tierra es la única forma de confirmar que este sistema, aunque invisible, sigue cumpliendo su función de proteger a las personas y los equipos frente a fallas eléctricas. Realizarla al menos una vez al año, y en las situaciones adicionales mencionadas, es clave para mantener la seguridad y el cumplimiento normativo de tu empresa.
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